lunes, 2 de noviembre de 2009

Una temporada estelar

Estelares

La banda conducida por Manuel Moretti brilló en el estadio Atenas el sábado pasado

Cuando a mediados de los ‘90 Estelares comenzaba su carrera, apenas asistían a sus conciertos un puñado de amigos. “Después vinieron algunos más, uno más, otro más… con el correr de los recitales, despacito, se fue sumando mas gente” -destaca Manuel Moretti, cantante de la banda que hoy puede contar de a cientos (¡miles!) los espectadores que antes medía por unidad. A lo largo de más de dos horas de show, entre tema y tema, enumera sus emotivos recuerdos previos a la masiva consagración de su banda. Habla del barrio, los amigos, agradece a sus músicos.

Esquivo al fanatismo desmedido del fútbol, cuando le arrojan una bandera de San Lorenzo empieza a bromear, y ante algunos silbidos dedicados al equipo azulgrana que esa noche empató con Gimnasia, concluye “no lo puedo creer”. Se divierte con su público, lo carga, le contesta. No pasa por alto los pedidos, a veces lanza “no tengo ganas de hacer ese tema”, aunque finalmente concesiona. Así es Moretti, conversador, racionalmente conductor. No se deja intimidar y puede pasearse con anteojos negros, un whisky en la mano y un cigarrillo en la boca, sin caer en el cliché de la estrella de rock. Habla de esquinas platenses, de Junín, de sus temas compuestos en el Abasto. Dice lo que piensa, aunque no siempre sea lo que espera el público. Su espíritu tanguero lo delata, lo muestra genuino, le hace ganar respeto.

La esperada aparición de Estelares se concreta después de un ilustre recital de Loquillo, el compositor español -anarquista de salón- que los antecede. Un concurrido estadio Atenas estalla al compás de los primeros acordes de la guitarra de Víctor Bertamoni.

Bajo un eminente muestrario de luces, emergen globos y banderas procuradas por sus seguidores. Aproximadamente tres mil personas corean sus clásicos: Un show, De La Hoya, Campanas o el festejado El corazón sobre todo. Tampoco faltan los nuevos favoritos de Una temporada en el amor (2009). Temas como Cristal, Melancolía, Tanta Gente, Autobuses, Superacción o Viaje a Irlanda generan un infinito coro del público, al que Moretti da protagonismo. Sin perder la pasión de sus primeros años, la banda suena precisa y profesional. Las impecables guitarras hacen bailar al público, que no se cansa de pedir temas de todas las épocas, mientras un teclado cabal y cada vez mas protagónico se evidencia como uno de los nuevos grandes aciertos.

Para Máscaras, su novel balada -rock en clave Beach Boys-, Moretti invita a Los Super Ratones. Entre tanto, una de las muchas fanáticas de la primera fila le lanza una bombacha, que el cantante incorpora como una vincha durante un par de temas.

Una emotiva despedida los ve abrazados frente una complacida concurrencia, que entre grito y baile reconoce su merecida carrera.

Federico Valenti

Fuente: Hoy

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